Horrores de la Burocracia en México

Bibliotecas Digitales InstaBook

DÓNDE ESTÁN ??

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Víctor Celorio

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Mucha gente me ha preguntado qué ocurrió con los equipos InstaBook que el gobierno de México adquirió para que los usuarios de las bibliotecas pudieran ordenar la impresión de libros a su gusto, a un costo promedio de 10 pesos cada uno.

 

Mi respuesta es, sencillamente, que no sé.

 

Habrá que preguntar a la Secretaría de Educación Pública, que es la instancia que ha tenido los equipos InstaBook embodegados y pudriéndose, en lugar de tenerlos imprimiendo libros económicos para los niños mexicanos.

 

A finales de los años 90 desarrollé en Estados Unidos la tecnología para imprimir y encuadernar libros al instante. Bajo Pedido. Un solo libro cada vez. Completo. Con un solo click del ratón.

 

La tecnología del libro por demanda representó un avance enorme en la edición de libros impresos, pues a partir de ese momento los libros ya no necesitaron grandes tiradas para ser económicamente viables. Con InstaBook logramos que las ediciones de UN SOLO LIBRO tengan un costo igual o menor a los producidos en masa.

 

 

Mi tecnología corrió con suerte e imprime hoy más del 30 por ciento de la producción de libros en el mundo. Gracias a esa invención recibí patentes en Estados Unidos, en México, en China... Debido a la importancia de mi tecnología me entrevistaron de muchos lugares; Forbes, New York Times, Seybold, Chicago Tribune, etc. La ONU me solicitó un equipo y de Universidades de Estados Unidos, de Canadá, de Australia, de Nueva Zelanda, de Europa y de otras partes del mundo compraron la tecnología, al igual que compañías vanguardistas como Amazon y Google.

 

En todas partes resalté siempre y muy orgullosamente mi origen mexicano.

 

También, en el 2006, nos invitaron a la conferencia anual de gobernadores de México, donde presentamos un proyecto para la instalación de Bibliotecas Digitales InstaBook, en el que instalaríamos equipos en las bibliotecas públicas del país para que los estudiantes mexicanos tuvieran acceso a libros de todo el mundo y en todos los idiomas, y pudieran descargarlos e imprimirlos el instante, con un costo promedio de solamente 10 pesos por libro! (Lo que costaba un periódico de aquel entonces).

 

El proyecto incluía alrededor de CIEN MIL TITULOS libres de Derechos de Autor, en español y en muchos idiomas. Entre ellos la mayor parte de los clásicos: Verne, Balzac, Poe, Melville, Tolstoy. Dostoyevsy, Cervantes, etc., elegidos para que los niños se enamoren de los libros y aprendan mejor, pues estudios de universidades prestigiosas comprueban que los niños incrementan su capacidad cognitiva cuando leen libros impresos en papel.

 

 COFERENCIA ANUAL DE GOBERNADORES

 

DEMOSTRACIÓN EN LOS PINOS, CON LA PRIMERA DAMA MARTHA SAHAGUN
QUIEN IMPRIMIO PERSONALMENTE UN LIBRO

 

 

A los gobernadores les gustó el proyecto y junto a la Secretaría de Educación Pública decidieron colocar dos equipos por estado. Sacaron la licitación de los equipos de forma oficial y la ganó una empresa de Monterrey. Esa empresa hizo el pedido de los equipos y desde Florida la compañía InstaBook los exportó a México de inmediato.

 

 

Después, nada.

 

Lo último que supimos fue que la empresa había entregado los equipos InstaBook en las bodegas de la SEP. Ya lo único que faltaba era instalarlos para que la Red de Bibliotecas Digitales comenzara a funcionar...

 

Excepto que unos meses después cambió el sexenio.... y cambiaron de personal en la SEP y en CONCACULTA...

 

Entraron Josefina Vázquez Mota en la SEP y Consuelo Sáizar en CONACULTA. Entre ellas tenían la responsabilidad de instalar los equipos.

 

A partir de allí, nadie supo nada.

 

De los equipos InstaBook nadie volvió a hablar. Ni del proyecto de las Bibliotecas Digitales. Ya nadie supo responder a las preguntas que hicimos desde Florida, acerca de los equipos.

 

No podíamos reclamar nada legalmente, porque la empresa InstaBook no era la afectada por la desaparición de los equipos. A InstaBook ya le había pagado puntualmente la empresa regia. A esa empresa ya le había pagado la SEP.

 

Los únicos afectados fueron y han sido los ciudadanos mexicanos que pagaron mucho dinero por esos equipos y que por el cinismo burocrático no han podido ayudar a sus hijos a enamorarse de los libros y de la lectura.

 

Este es un ejemplo muy claro del daño económico y cultural que le hacen a nuestra querida nación la interminable corrupción y las grillas políticas que describí en mi ensayo político Proyecto México, escrito en 1995.

 

Hacemos un llamado al Presidente López Obrador para que ordene la investigación de este caso. Es una averiguación muy sencilla, pues solamente debe preguntar a la SEP el destino final de los equipos InstaBook para que sepamos quienes fueron los malos funcionarios que fallaron a su deber fiduciario con la nación. !!

 

DÓNDE ESTÁN LAS BIBLIOTECAS INSTABOOK?

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 Cobertura Completa en:

https://www.victorcelorio.com/index.php/articulos

 

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